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Api / 2013

Festival de Cine y Derechos Humanos: de la butaca a la calle

Autorea: jmiguel

Estamos a punto de arrancar con la undécima edición del Festival de Cine y Derechos Humanos y, aunque una de sus características principales es el hecho de ser más que cine e incluir otras actividades como exposiciones, seminarios, talleres, y debates, en este texto personal mío me centraré en las películas. Películas que, eso sí, nunca vienen solas. En muchas de las sesiones encontraremos a los protagonistas aportando contexto a su presentación, en bastantes se podrá participar en un debate posterior, y en todas deseamos que la discusión siga en la calle y en todos los foros posibles.
Para empezar, una imagen del pasado, demasiado reciente…
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La memoria obstinada supone la vuelta del realizador Patricio Guzmán al país que ya retrató en La batalla de Chile, un país que empieza a lamerse sus heridas, pero donde desgraciadamente aún subsisten las diferencias que llevaron a una tragedia. La obra de Guzmán, Premio Especial en nuestro festival de este año, es un ejemplo de como un documentalista de cine puede ser prácticamente un historiador de su tiempo, y combinar rigor en lo que se cuenta y a quién se retrata con la capacidad de acercarnos al sentido profundo de los acontecimientos. Guzmán estará en el Museo de San Telmo impartiendo un seminario para el que aún pueden quedar plazas aquí, pero también compartirá un cinefórum con el público del Teatro Victoria Eugenia el día 26 de abril en la primera sesión de tarde.

Guzmán es uno de los tres realizadores veteranos que van a coincidir este año en el festival, caracterizados por su compromiso con su entorno, ejemplo incluso para los documentalistas más jóvenes de cómo no adormecerse y seguir curiosos y atentos a los problemas más actuales que, en el fondo, son los mismos de siempre. El serbio Goran Paskaljevic nos regalará con Al nacer el día en la inauguración una ficción tierna sobre un profesor jubilado, pero que mira de frente a los marginados actuales, no solo a los represaliados de la Segunda Guerra Mundial. Por su parte, el español Basilio Martin Patino ofrece en Libre te quiero uno de los reportajes más completos y directos que yo haya podido ver en los últimos meses sobre lo sucedido en la Acampada Sol en torno al 15M, que servirá de pie seguro para que cada uno se forme su propia opinión y para preguntarnos porqué no nos levantamos.
Este año la programación de la sección oficial de largometrajes está casi proporcionada mitad-mitad entre ficción y documentales, aunque ésta división ya no sea relevante para nuestro comité de selección, y lo que nos importe sea la calidad y el interés de los títulos en sí. Hay películas que ya tienen su estreno posterior previsto en las carteleras españolas, como la mencionada Al nacer el día, la clausura Violeta se fue a los cielos, Lore, Parada y Un cerdo en Gaza. Desde luego, hay que agradecer a sus distribuidoras respectivas el poder contar con su preestreno en nuestro festival, ya que todas ellas enriquecen la programación. Parada y Un cerdo en Gaza divierten y entretienen y demuestran que a veces los conflictos más graves, por suerte, se atenúan en el día a día gracias a los gestos más pequeños de las vidas cotidianas.
Violeta se fue a los cielos es una película por la que yo tengo una querencia especial. No soy muy fan de los biopics, pero ésta no es la hagiografía habitual, es una cinta llena de sugerencias sobre una persona con diferentes lecturas, un paseo sin demasiada cronología ni rigidez por impresiones de una vida especial. Quizás alguien se quede decepcionado porque no se explotan en la cinta las canciones más populares de Violeta Parra, pero saldrán contentos si lo que quieren es ver buen cine.
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Cinéfilos, presten atención a dos películas que van a tener pocas ocasiones de ver, y que atesoran valores propios. Una es la turca Night of Silence, una cinta de cámara con apenas los dos protagonistas encerrados en una habitación de noche de bodas, una situación limitada a la que se le saca mucho partido visual y emocional. La otra viene de uno de los realizadores magrebíes más interesantes, Merzak Allouache, con El Taaib, donde se encuentran bandos rotos por el dolor del terrorismo y la información y la crudeza se van dosificando con sequedad al espectador.
En el apartado documental, Nuclear Nation se acerca con emoción a las vidas de los que perdieron sus casas tras el desastre de Fukushima y a su convivencia durante meses en la escuela donde se les refugia. Werner Herzog vuelve a ofrecer otro trabajo imprescindible con Into the abyss, a partir del que luego se ha creado una serie televisiva de entrevistas con condenados a muerte en Estados Unidos.
Me dejo cosas en el procesador, por supuesto, así que háganse con el programa completo, y enfréntense al cine que nos pide que hagamos algo más que contemplarlo sentados cómodamente.O, al menos, al que nos hace sentir incómodos en esa exclusiva posición de espectadores ante el mundo.

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