Otros mundos en escena en Uruguay (parte segunda)

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En cuanto a la exhibición de espectáculos me permito realizar un pequeño resumen que sirva como apunte y muestra de lo que ha sucedido este año en el festival.

Algo de ruido hace. Compañía: Medio Mundo Gestión Teatral (Uruguay). Versión uruguaya del texto Romina Paula que firmó también la primera puesta en escena en Argentina. En esta ocasión es Fabio Zidán quien asume la dirección en este triángulo de relaciones cruzadas en la que significan tanto los silencios y las situaciones como el propio texto.

Ex-que revienten los actores, autor y dirección de escena de Gabriel Calderón. Compañía: Complot (Uruguay). A veces se dice que el amor lo puede todo y que el tiempo lo cura todo. En este espectáculo se entremezcla el amor con el tiempo para conseguir un resultado trágicamente fantástico. Complot es un colectivo de artistas unidos por las diferencias más que por las similitudes entre ellos. Mariana Percovich y Gabriel Calderón son sus exponentes más representativos. Califiqué a Gabriel, en un artículo en esta misma revista, como un revulsivo del teatro uruguayo, un fenómeno latinoamericano llamado a marcar un antes y un después en el teatro mundial. Así lo creo, y Ex-que revienten los actores es uno de los espectáculos que más gratamente me han impresionado en los últimos tiempos. Lo disfruté por primera vez en Manizales en 2012.

Bienvenido a casa. Compañía: Pequeño Teatro de Morondanga (Uruguay). La dirección de escena la firma Roberto Suárez. Espectáculo teatral en dos episodios. Se rompe el tiempo y se crea una ficción ácida que termina en un destino final increíble. Un delirio tragicómico que pone en el escaparate a unos personajes que son pre-juzgados y juzgados sin piedad.

La vida crónica de Odin Teatret (Dinamarca). Dirección y dramaturgia de Eugenio Barba. La vida crónica se desarrolla contemporáneamente en diferentes países de Europa en el 2031, después de la tercera guerra mundial. Individuos traumatizados se enfrentan a la desocupación, a la inmigración, al vacío. Como hilo conductor un joven busca a su padre desaparecido. La ignorancia lo salvará. El espectáculo está planteado en arena, cargado de simbología y de personajes como una Virgen Negra, una refugiada chechena, un ama de casa rumana, un abogado danés, un músico de rock de las islas Faroe, un joven colombiano que busca a su padre desaparecido en Europa, una violinista de calle italiana, dos mercenarios y la viuda de un combatiente vasco. El espectáculo comienza con una primera escena, que me emocionó, en la que la viuda de un combatiente vasco la interpreta completamente en euskera, una viuda encarnada por un actor danés que lo bordó. Hacía pequeñas traducciones de su contenido en castellano. No dejo de ser un sentimental.

Al final de la representación el Ministro de Cultura entregó el Premio Delmira Agustini (poeta y activista feminista uruguaya) a Eugenio Barba (Italia 1936) quien en un discurso bien estructurado citó palabras de Lorca sobre la luz que tiene todo poeta, luz que le abre los caminos de la locura que lo llevará irremediablemente a la imprudencia.

Artez aldizkariko 194. zenbakiko 64. eta 65. orrialdeetan argitaratutako artikuluaren bigarren zatia

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