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Aza / 2020

Qualityland, Marc-Uwe Kling

Autorea: juaninger

Qualityland, Marc-Uwe-KlingQualityland, Marc-Uwe Kling

Tusquets, 2020

461 páginas, 19,95 €, ebook 8,54 €

ISBN 978-84-9066-800-9

Post hau gaztelaniaz dago.

Habitantes del planeta Tierra, les presentamos su futuro (?) en una novela satírica, mordaz, divertida, ágil y directa, del polifacético Marc-Uwe Kling. Una distopía -de esas tan de moda ayer y hoy : Fahrenheit 451, 1984, El cuento de la criada, …- que adopta múltiples facetas.

Una: el propio Nuevo Estado, Qualityland, donde todo es rápido y fácil, maravillosa y eficazmente perfecto. Qualityland dispone de aplicaciones para todo, hace que incluso buscar pareja sea un “encargo”, te nutre, te cuida e incluso se adelanta a tus deseos… ¿No empezabas a sentir sed? Pues antes de que seas consciente uno de los androides de TheShop te hará llegar unas birras…

Dos: tu propio status. Tu apellido será el del trabajo de tu padre o madre en el momento de la concepción, y te marcará dentro del sistema. Tu posición podrá mejorar a base de ganar “puntos” -como los “likes”- o empeorar con la pérdida de los mismos.

TheShop es la tercera pata del banco: solo con un OK -esta aplicación no acepta negativas-, abres la puerta a cumplir tus deseos, a comprar con un “click”. Nada de tomar decisiones, ellos -los algoritmos- las toman por ti.

Pero todo dará un giro cuando el candidato de uno de los dos partidos sea un robot, porque las máquinas nunca se equivocan. ¿Qué mejor que un presidente que no comete errores e incluso puede anticiparlos?

John of Us -el “sujeto” en cuestión- es un autentico crack, Peter Sinempleo se rebela por culpa de un delfín-vibrador-rosa no deseado y los “rompemáquinas”, contrarios a esta tercera revolución industrial, hacen de las suyas.

¿Qué pasa cuando los robots enferman y se humanizan y los humanos actúan de manera cada vez más automatizada y controlada?… Pues pasan cosas, muchas cosas. Una marea de cambios constantes en la que ya nos vemos sumergidos sin remisión.

Una novela con gracia para un mundo que en vez de sonreírnos nos hace muecas.

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