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Nov / 2021

Errolanen elezaharra, Juan Luis Landa

Autor: rubenvidal

Errolanen elezaharra, Juan Luis Landa

Erein, 2021

[64] p., 17€

ISBN 978-84-9109-720-4

Parece que la historia de Euskal Herria está de moda: además de varios libros y cómics, la última película de Paul Urkijo, Irati, viene a marcar un nuevo hito, y algunos expertos ya la han bautizado como Excalibur, en recuerdo de la legendaria película de John Boorman. Por cierto, que está basada en un cómic del mismo nombre, obra del gran Juan Luis Landa y, oh casualidad, la recomendación de hoy es sobre su último trabajo, la leyenda de Roldán.

En esta ocasión, el autor errenteriarra no sólo ha realizado la parte gráfica, como nos tiene habituados, sino también el guion. La publicación corre a cargo de Erein, eso sí, tras el abordaje francés de la mano de la todopoderosa Glénat (recordemos que el cómic Arthus Trivium, de Landa y Raule, alcanzó hace unos años el primer puesto en ventas en el Hexágono). Así que el eco ha sido considerable.

Es una historia conocida, perpetuada por el conocido poema épico medieval: en el año 778, el rey Carlomagno, deseoso de ensanchar los límites de la Marca hispana, cruza los Pirineos y aparece con su ejército frente a las murallas de Zaragoza, con el fin de arrebatar la ciudad al emir omeya Abd-Al-Rahman II. Sin embargo, la aventura, pan comido en apariencia, no saldrá como desea, y de vuelta a casa arrasará la vieja Pamplona como acto de desahogo. Pero no se saldrá de rositas de la travesura y los vascones se lo harán pagar con creces en el puerto de Ibañeta.

En cuanto al estilo, Landa ha utilizado, como suele, un molde realista, lleno de precisión y matices, no sólo para contar el hilo de la leyenda, sino también para describir el mundo de esa época: Conoceremos la Pamplona del siglo VIII, Zaragoza e, incluso, Córdoba, en toda su grandeza y esplendor. Para ello, se servirá de unas magníficas viñetas panorámicas que dotarán a la obra de un toque cinematográfico. Desde el punto de vista rítmico, las escenas dinámicas y estáticas están equilibradas, aunque prime una tendencia más bien descriptiva. El tono épico también está bien medido, sin caer en excesos, y mantiene bien la veracidad de los hechos.

Por todo esto, nos ha resultado una lectura muy gustosa, y aquí nos quedamos, a la espera de la segunda parte como agua de mayo.

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