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Ots / 2012

Clermont-Ferrand, laburmetraien hiriburua

Autorea: jmiguel

Por segundo año consecutivo, he tenido la suerte de acudir a trabajar, junto a un compañero, al mercado y festival del cortometraje de Clermont-Ferrand. Esta coqueta ciudad francesa, aparte de tener una gran afición al rugby, terrenos volcánicos alrededor y ser sede principal de Michelin, se convierte cada enero en la capital casi casi mundial del cortometraje.
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El festival de Clermont-Ferrand ya ha cumplido 34 años y es una cita inexcusable que abarca todos los aspectos de este formato, cine de todos los tipos simplemente delimitado por su duración (ya hay festivales que no discriminan entre largos y cortos, y es un camino a plantearse). En la sede principal del certamen, la Maison de la Culture, miles de personas disfrutan en salas de diferentes tamaños de antologías de cortos. En medio de un clima normalmente frío y duro, pasma ver esas salas llenas nada más y nada menos que con cortos, por el placer de saber que van a descubrir una buena programación. Aquí no se necesitan actores famosos ni glamour para ello, ni siquiera directores-estrella (aunque haya algunos reincidentes que siguen insistiendo en el formato con maestría, aún compaginándolo con el largo, como Nicolas Provost o Guy Maddin, o, este año, Danis Tanovic).
Los inteligentes programadores consiguen dar variedad a su parrilla combinando sesiones de competición, ciclos dedicados a un país o a un autor, o con coartadas curiosas como la de este año de cortometrajes con mosca incluida. También hay especiales para niños de diferentes edades, con trabajos adecuados para cada edad.
El numeroso público se encuentra en calles y cines a veces con los profesionales, que se concentran en el Mercado del Corto. En una cancha de polideportivo acondicionada para no pasar demasiado frío, los stands de diferentes países, festivales, oficinas de promoción del cortometraje (entre ellas, nuestra Kimuak vasca) comparten la pasión por el formato. Hay mucha menos presión que en un mercado de largometrajes, donde hay más posibilidades de negocio. Pese a que algunas televisiones en otros países compran más cortos que aquí, la vía fundamental de difusión continúan siendo festivales y, si toca premio, mejor (o pago por pase). Es por ello que el ambiente tiene menos intrigas y se respira mayor camaradería y relajo (que se trasluce en los caseros happy hours que cada tarde organizan simultáneamente varios expositores, por ejemplo).
¿Y nosotros qué rayos vamos a hacer allí? Pues para nuestra Unidad de Cine es una ocasión inmejorable para devorar en muy poco tiempo horas y horas de cortometrajes, que nos ayuden a encontrar lo mejor (y desechar lo no tan interesante) para nuestros festivales de Cine y Derechos Humanos, y Semana de Terror. En la Videoteca del Mercado los profesionales podemos visionar en una pantalla de ordenador prácticamente toda la producción mundial del año, ayudados por un voluminoso catálogo y la intuición o los consejos de otros compañeros.
Por otro lado, por supuesto, desde hace un tiempo el festival de Clermont-Ferrand es un buen aliado de Donostia Kultura y Tabakalera, y trabajamos juntos cada febrero en traer a San Sebastián lo mejor de su sección más innovadora, Labo. Este año volverá a ser así. Permanezcan en sintonía.

One thought

  1. Por si alguien no llega a reconocer el corto de animación de estq entrada se trata de Logorama que fue Mikeldi de Oro de Animación en ZINEBI 2009 y posteriormente a ZINEBI, Oscar de Animación.

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