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Canción dulce

Leila Slimani

Cabaret Voltaire, 2017
277 p.
ISBN 978-84-944434-8-0

La novela Canción dulce de la escritora Leila Slimani será comentada el martes 28 de mayo, a las 19:00 horas en la tertulia en castellano de la Biblioteca Central (calle San Jerónimo)

La canción (dulce) de Louise

«El bebé ha muerto». Parece un spoiler, pero no lo es. Lo cierto es que es la primera frase de Canción dulce, la segunda novela de la escritora franco-marroquí Leïla Slimani. Lo que sigue no es menos inquietante: «la niña, en cambio, seguía viva cuando llegaron los del servicio de emergencias. Se debatió como una fiera». Así es el arranque de este thriller inquietante, tenebroso e incisivo. Este inicio, tal vez, os recuerde a otro gran comienzo literario. Otro principio inquietante como este, el de ‘El extranjero’ de Albert Camus. ¿Lo recordáis? «Hoy ha muerto mamá». Fijaos en la coincidencia: Camus, argelino; Slimani, marroquí. Ambos países son del noroeste africano y también ex colonias francesas. No perdáis de vista este dato porque esa también puede ser la clave de lectura de ambas obras.

Pero sigamos hablando de Canción dulce. La novela es una flecha directa al estómago. Rápida. Certera. Tras su lectura, hay una herida invisible que se queda varios días en nuestro cuerpo. Es un libro de lectura ágil, se lee de un tirón, pero es de digestión larga. Es adictivo, pero muy angustioso. Conocemos el final desde la primera línea, pero Leïla Slimani, a través de los personajes de esta historia, nos plantea muchísimos interrogantes que no hacen más que aumentar el desasosiego.

He escuchado a la autora decir que no quiere escribir libros que aporten tranquilidad. Con esta, su segunda novela, lo ha conseguido. La intranquilidad y el desasosiego están en cada página, pero vamos a seguir en esa primera página. Sigue así: «a la otra también había que salvarla. Con profesionalismo, con objetividad». La otra es la asesina. Tampoco es un spoiler, su identidad se desvela en las primeras líneas: es la niñera. Intentó suicidarse, se clavó un cuchillo en la garganta, pero no lo consiguió. Está viva y está interna.

Todo esto sucede en las dos primeras páginas de Canción dulce. Imaginad cómo son las 275 restantes. No, no reconstruye el crimen. Leïla Slimani nos cuenta la vida de esa niñera y de esa familia. A través de los personajes, nos revela problemas de la sociedad actual, nos cuestiona el amor y la educación, nos plantea cuestiones que tienen que ver con el sometimiento y el dinero y nos pone sobre la mesa un puñado de prejuicios de clase y culturales.

La novela arranca así, pero la historia en realidad comienza con la búsqueda de una niñera. Myriam y Paul buscan a alguien que «no sea demasiado mayor, que no lleve pañuelo y que no fume. Lo principal es que sea una mujer dinámica y que tenga tiempo para nosotros. Que trabaje para que podamos trabajar». Además, tampoco quieren que tenga hijos o, en su defecto, que sean ya mayores o que no vivan en el país. Tampoco quieren que sea ‘magrebí’ porque no quieren que hable en árabe a sus hijos. Así, con estas frases que resuenan demasiado en nuestras cabezas, Leïla Slimani construye esos discursos de discriminación que, en ocasiones, tenemos naturalizados o interiorizados. Con pequeños gestos y escenas, Slimani, relata a fuego lento, con paciencia, esa relación de interdependencia entre la familia y la niñera (y viceversa). La ansiedad, por supuesto, corre a cargo de quien lee la novela. Tal vez, porque desde el principio sabemos que todo terminará en tragedia.

Con esta segunda novela, en 2016, Leïla Slimani ganó el Premio Goncourt; el equivalente al Premio Cervantes en España. Fue algo, como dijo ella en alguna que otra entrevista, reseñable ya que antes el premio siempre había estado, mayoritariamente, en manos de hombres blancos mayores. Ella rompió todos los clichés y, además, consolidó su carrera literaria convirtiéndose en una de las voces más prometedoras de la narrativa francesa.

Canción dulce tiene muchas aristas, personajes insoportables pero también tiernos y algunas escenas inolvidables como la de la carcasa del pollo. El martes, a la hora de siempre, a las 19.00, en el lugar de siempre, lo comentaremos todo para digerir en grupo la novela de Leïla Slimani. ¡No faltéis!

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