«Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas». Luna Miguel tenía 14 años cuando leyó por primera vez estas palabras, cuando leyó por primera vez Lolita de Vladimir Nabokov. Lo hizo a escondidas cogiendo un ejemplar que había en la estantería de casa entre los libros de sus padres. Al terminarlo, en su cuaderno, anotó: «no es para tanto». Con los años, esa idea adolescente fue cambiando hasta convertirse, probablemente, en uno de los libros de su vida. De hecho, ahora cuenta que cada diciembre lo vuelve a leer a modo de celebración.
Lolita se ha convertido en algo así como un hilo conductor en su trabajo literario. De hecho, en 2018 publicó su primera novela bajo el título El funeral de Lolita y en la que las sombras de Dolores Haze y Humbert Humbert atraviesan la historia. Ahora, en Incensurable, la poeta ha imaginado un futuro cercano en el que han retirado Lolita de todas las bibliotecas. La protagonista es la filósofa Letrice Santos y la historia arranca cuando es expulsada de la universidad tras atreverse a impartir una conferencia sobre el placer y la lectura.

