Malvados es una novela independiente de la famosa serie del detective Charlie Bird Parker, aunque acá nos regale con un cameo.
Ello no obsta para que sea un gran texto y mezcle, una vez más y con gran maestría, los dos ingredientes favoritos de Connolly: la intriga paranormal y la violencia más dura y absoluta.
Es en Santuario –como es lógico una inhóspita isla poblada de una fauna muy peculiar (no hay un solo personaje “normal”)- donde tienen lugar dos series de acontecimientos: unos en 1693 y otros en la actualidad, que no son otros que la muerte y la violencia en toda su crudeza y magnitud.
En todo este baño de sangre destaca Joe Dupree o Joe el Melancólico, el sheriff de Santuario, tipo reservado, tranquilo, hermético, taciturno, con un físico imponente, cuya honradez y bondad están por encima de toda duda, gran conocedor de la isla y de sus habitantes y de todos sus secretos. Él reconoce las señales que avisan de la catástrofe y es el único que podrá hacer frente al Mal -con mayúsculas- poniendo su vida en juego.
También estará al quite la policía novata, recién llegada, Macy, que luchará con todas sus fuerzas para evitar que la banda de Moloch arrase la isla.
Es el de Santuario un universo muy particular y que da mucho juego a la narración: sólo se puede salir y entrar en ferry, la naturaleza tiene vida propia (es el puntito poltergeist), no dejan de ser isleños con lo que ello conlleva, … y sólo un grupo de iniciados, entre los que se encuentra el propio Dupree,sabe descifrar sus terribles secretos.
Por otro lado Moloch y su banda, exconvictos, sin entrañas, que gozan del mal y del placer que les causa producirlo, recorrerán el largo camino hasta la isla dejando huella de su paso. Moloch busca venganza, busca sangre, busca a Marianne …y no parará hasta encontrarla.
El choque de trenes está servido y sólo nos queda esperar ver como Connolly ata los cabos, moviliza a los personajes y nos vuelve a una vez mas a sorprender… a no ser que los antiguos habitantes de Santuario vuelvan a reclamar su sitio.. a sangre y fuego.El final, nos guste o no, ya está escrito, sólo queda descubrirlo.
