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Feb / 2014

Censura y bibliotecas¿ Un tema tabú?

Autor: arantza

zentsura eta liburutegiak xx: mendeanDos noticias leídas el año pasado, el 2013 sobre “La censura en las bibliotecas públicas de Pamplona y Barañain,”  y la otra en la biblioteca pública de Guadalajara, me han hecho recordar el excelente libro ” Censura y bibliotecas en el siglo XX” de la autora  Marie Kuhlmann.

El libro se completa con dos estudios, el primero de ellos “La escuela primaria y la censura 1880-1945” escrito por Nelly Kuntzmann y el estudio titulado “Las investigaciones sobre la censura en las bibliotecas de los Estados Unidos de América 1959-1985 de Hélène Bellour.

El libro recuerda que el tema de la censura en las bibliotecas públicas francesas no se había tratado. Escuchar la palabra censura pone nervioso a casi todos, sólo se acepta cuando se habla de regímenes totalitarios, de quema de libros, nazismo, estalinismo, inquisición etc. Esta palabra es tabú.

Por eso en el estudio se insiste en el concepto amplio del tema. Las bibliotecas ofrecen los libros y los documentos que no están prohibidos por la ley en vigor.
Pero toda institución cultural sabe que al seleccionar y ofrecer determinados documentos y no otros ya  ejerce una cierta forma de censura, o para ser suaves de “selección”

Además de hablar de la censura ejercida por las autoridades políticas de cualquier signo (derechas, izquierdas, centro,)  entendiendo  como censura la intervención de la autoridad administrativa superior que impide o limita la difusión de determinados documentos, revistas por razones de orden moral, religioso, filosófico político, ideológico o cultural” , Marie Kuhlman trata el tema de los cambios que se producen a lo largo del siglo XX en los criterios de selección de los fondos de las bibliotecas, realizados por las bibliotecarias.

El propio presupuesto bibliotecario hace que no podamos comprar todo lo que se edita, ya tenemos que seleccionar.
El tan manido criterio de calidad es variable. Se tiene en cuenta el género literario, la calidad de las ilustraciones, el valor científico de la obra, el autor, el lector etc.  Uno de los criterios que a mediados y  finales del siglo XX , se empezó a utilizar fue el de la compra de libros que se prestaran mucho.
Las bibliotecas públicas o populares entendieron que frente al libro erudito para poder llegar a un mayor espectro de la población era necesario incorporar bestsellers.

Muchas bibliotecarias sufrieron con la incorporación de este tipo de documentos ya que la función educadora en la elección de “buena literatura” estaba en el ADN de la profesión.

En la actualidad  ¿se ha inclinado demasiado la balanza hacia el bestseller? ¿Se recomiendan los libros clásicos? ¿Se recomiendan los libros que no aparecen en la lista de los más vendidos?¿ejercen una autocensura inconsciente las bibliotecarias?

El criterio de calidad cambia, el lector también y ojo el lector también ejerce su presión. Podemos decir que encontrar el equilibrio en las adquisiciones requiere mucho conocimiento sobre todo en los momentos actuales en los que se utiliza la falta de recursos económicos para comprar o no determinados títulos.
El debate de las adquisiciones sigue abierto y es apasionante.

¿Libros prohibidos?

A lo largo de la historia algunos libros que hoy en día no lee nadie fueron prohibidos. En la literatura francesa tuvieron ese honor “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos, “Corydon” de André Gide, en el que el autor intenta demostrar el carácter natural de la homosexualidad y también fueron prohibidos por supuesto los libros de Sade.
En la guerra de Argelia, las bibliotecas administradas por alcaldes de derecha prohibieron los libros favorables a la independencia.
El Index catálogo de los libros que la Santa Sede prohibía y que fue instaurado en el siglo XVI, no se suprimió en Francia hasta el año 1966. En el Index se prohibían obras de Voltaire, Stendhal, Jules Michelet, Balzac, Victor Hugo,  Jean Paul Sartre, entre otros.

En la segunda guerra mundial, la censura alcanzó uno de los grados más altos del siglo XX. Se conocen los libros prohibidos como las Listas Otto, por el nombre del embajador alemán Otto Baetz. En estas listas encontramos a autores como Thomas Mann, Vicki Baum e incluso Stefan Zweig, y por supuestos los autores judíos alemanes, Kafka,  y autores judíos franceses Julien Benda, Malraux, Romain Rolland, Simenon etc y etc.

La lista de libros prohibidos es amplísima. Si tenéis curiosidad, el año pasado se publicó el libro de Werner Fuld “Breve historia de los libros prohibidos”. Lo tenemos en las bibliotecas municipales.

¿Censura en la actualidad?

Como he dicho dos noticias del siglo XXI, me han llevado al siglo XX. Si alguien lee este post puede pensar que el tema de la censura en la actualidad está superado, pero quizás peca de optimismo.
Los códigos deontológicos o éticos de la profesión son exhaustivos y claros recordando a las bibliotecarias que los fondos documentales gestionados por los profesionales deben reflejar la diversidad cultural e ideológica y que hay que integrar en sus colecciones recursos de información adquiridos lícitamente.

Sin embargo los casos denunciados por la biblioteca de Guadalajara y por las de Pamplona y Barañain reflejan que las presiones existen y que además la dependencia de las bibliotecas de los poderes políticos y lo que se denomina la lealtad institucional, son también cuestión de debate.
En Iwetel he leído que algunos se preguntan ¿hasta dónde llega la lealtad institucional y la libertad de conciencia del individuo?

Marie Kuhlmann,  no da por terminada la censura o la autocensura. En la página 242 nos habla del futuro de la misma y dice “La censura es la regla, la libertad la excepción, la censura no es una peripecia , ni  un momento pasado de una civilización”

Es vuestro turno.

 

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