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May / 2014

Recordando a Concha Chaos

Autor:

Nuestra compañera bibliotecaria “Concha Chaos” falleció el jueves 8 de mayo y en este blog dedicado a las bibliotecas y a las bibliotecarias quiero recordar muy brevemente, a base de algunas pinceladas su trayectoria profesional

A nivel personal trabajé con ella, aprendí de ella y en los últimos años antes de su jubilación, cuando accedí a la dirección siempre me apoyó.

Muchos donostiarras de mi generación la recuerdan en el tercer piso del edificio de la plaza de la Constitución, dónde se ubicó la biblioteca infantil desde su creación en la década de los 70, hasta su traslado a la sede actual en 1994.

Estos lectores recuerdan como disfrutaban en silencio con los Tintines, los Mortadelos … bajo la atenta mirada de “Conchita”

Se le concedió la medalla al mérito ciudadano en el año 2007. En su discurso de agradecimiento se acordó de todo el equipo de bibliotecarias y por supuesto de Ramón Etxezarreta, que creyó en las bibliotecas públicas donostiarras, las impulsó y las apoyó.

No se puede resumir una vida dedicada a las bibliotecas infantiles en unas cuantas líneas pero podemos preguntarnos ¿porqué le dieron la medalla al mérito a una bibliotecaria?

Y contesto por ser una gran trabajadora, por ser pionera en la creación de bibliotecas infantiles, por crear bebetecas en las secciones infantiles, por crear un centro de documentación del libro infantil y juvenil vasco, por fundar junto con Iñigo Sanz de Ormazábal y Susana Soto la Asociación de bibliotecarios y documentalistas de Gipuzkoa,  por impulsar la creación de bibliotecas escolares de San Sebastián y por ser una especialista de la literatura infantil

En el número 14 de la Revista Behinola nos habla de las bibliotecas infantiles como lugares de libertad e insiste en la especificidad de los bibliotecarios Infantiles “Los bibliotecarios infantiles tienen unas capacidades y conocimientos que otros bibliotecarios no necesariamente tienen que tener”

Al terminar los estudios universitarios acudió a la biblioteca municipal de San Sebastián y se entrevistó con el director, Juan Bautista Olaetxea Labayen, al que le dice que le gustaría trabajar en una biblioteca. Empezó haciendo prácticas, sacó la plaza de bibliotecaria de la sección infantil y así hasta su jubilación.

En la revista “Educación y biblioteca“. n-85 1997 . le hicieron une entrevista en la sección “En primera persona” en la que confiesa que lo que le gustaba era leer, después vino su vocación.Lo que tenía claro era que me gustaban los libros y que quería trabajar en algo relacionado con ellos. Luego vino esa desconocida. De repente un día te dices: ah¡ pero si esto estaba aquí y yo ni me había enterado

 Siempre leía los libros infantiles que recomendaba. Los leía todos.Era una gran especialista en el arte de la ilustración de los libros infantiles, de la literatura infantil española y extranjera, y como no, se preocupó de recoger y conservar el “libro infantil en euskera”

Insisto se le dio la medalla al mérito por ser una gran profesional, y una gran trabajadora. Los que tuvimos la suerte de trabajar con ella, sabemos que las bibliotecas donostiarras de hoy, le debemos muchísimo.

07

Mar / 2012

Tópicos sobre bibliotecarias

Autor:

En una de las librerías de San Sebastián encontré hace poco un libro titulado “Signatura 400″.  Lo tenemos en  nuestra red de bibliotecas.
El título y la dedicatoria que transcribo Dedico este divertimento a todas aquellas y a todos aquellos que siempre encontrarán más fácilmente un hueco en una biblioteca que en la sociedad ” me animaron a comprarlo.

Pero voy al grano, el libro me ha gustado y  me ha decepcionado. Es la primera novela de la autora Sophie Divry. Un monólogo de 106 páginas,  lleno de citas interesantes, de amor al libro, de resistencia de los libros y de las bibliotecas a los cambios culturales, de visión del conocimiento a través de la clasificación de Dewey (el creador de la “Clasificación ” más utilizada en bibliotecas), se lee fácil, pero…

Me ha decepcionado la imagen de la bibliotecaria. La protagonista es una bibliotecaria de unos 50 años, 25 años ejerciendo su oficio y buena parte de este oficio en el depósito de una biblioteca de provincia. El título hace referencia al número 400 de la clasificación de Dewey que está vacío.

No es una forma muy atractiva de presentar nuestra profesión. Además de los tópicos habituales sobre las bibliotecarias, leen mucho, son ordenadas, ahora resulta que se enamoran de los lectores que van a  las bibliotecas.

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