Irene Némirovsky trata unos temas atemporales y universales como son el amor, la pasión, las intrigas, las infidelidades, la resignación. Aunque la trama se situa en la Francia rural de principios del siglo XX El ardor de la sangre va de pasiones y sentimientos, ese deseo de juventud que después eres incapaz de justificar y que pasados los años pierdes, y estas temas no cambian con el paso del tiempo, por ello es muy actual.
La autora narra la historia dejando hablar a los personajes, sin hacer juicios de valor sobre ellos, de modo que el lector va introduciéndose en la trama hasta quedar atrapado. Silvio, el narrador, es un anciano que ha dilapidado su fortuna recorriendo mundo y a los sesenta años, sin mujer ni hijos, sólo le queda esperar la muerte mientras se dedica a observar la comedia humana.
