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Expediente 64, Jussi Adler-Olsen

Una fiesta elegante, una pareja perfecta, la sombra de un suceso del pasado que despierta el afán de venganza, y un cadáver para la página 4… Así se presenta, pisando fuerte, Expediente 64, la última entrega del Departamento Q, de Jussi Adler-Olsen.

¿Y qué es el Departamento Q? En el Q  se congregan tres elementos en una especie de “dream team” de los “outsiders”: el elegante, descreído y excelente investigador jefe Morck  -para quienes crearon ex profeso esta sección a fin de “retirarlo” de la circulación- y sus ayudantes Assad -nadie sabe de dónde ha salido –Siria, Pakistan.., no conoce el idioma, es extraño..-  y Rose, que tiene un problema de múltiples personalidades.

Estos tres investigadores viven en un pasillo del sótano de la comisaría y no tienen medios para realizar su trabajo: ocuparse de los “casos fríos”, aquellos antiguos casos archivados como “no resueltos”.

Se verán envueltos en varios de ellos, siendo el principal e hilo de la novela, la muerte de una serie de individuos que tendrán como nexo de unión la isla de Sprogo, donde el gobierno danés experimentó con mujeres “conflictivas”: mujeres de la calle, alcohólicas, con problemas mentales, “de vida ligera”, mujeres “normales”, niñas incluso… a fin de poner en práctica las teorías eugenésicas tan en boga en esos tiempos, los años 40, aunque las prácticas se extenderían hasta bien entrados los 60.

El caso está basado en hechos reales (es decir metían en ese agujero a las mujeres que consideraban “anormales” y bajo la capa exterior de un psiquiátrico se escondía una prisión en toda regla) lo que hace aún más interesante la narración.
Adler-Olsen narra en paralelo estas dos etapas el ayer (1940)
cómo se produjeron los hechos (que no fueron aislados) y la investigación que Morck y los suyos llevaran a cabo (1985).
La novela tiene tensión, y los personajes principales están más definidos que en otras entregas.

Una vez más “desmonta” el llamado estado de bienestar a la escandinava, presentándonos hechos cuando menos inquietantes, sin edulcorarlos, a través de una serie de personajes que ahora pueden hablar y de unos “ejecutores”que siguen teniendo un hueco relevante en la escena política danesa.
No hay que olvidar que las leyes eugenésicas (búsqueda de la creación, al fin y al cabo, de una raza superior) fueron aprobadas por mayoría en el parlamento danés a partir de 1929 (legalización de las esterilizaciones forzadas), prácticas que se mantuvieron hasta 1975 (indemnización a los afectados aprobada en 1998).

Vamos que tenemos un trio de detectives “peculiares”, una ristra de cadáveres que nos conducen a una oscura página de la historia de la democrática Dinamarca,… y un desenlance  tan inesperado como perturbador…la realidad siempre supera a la ficción.

Intemperies (babes bila), Lourdes Oñederra

Intemperies liburuaren azalaLourdes Oñederra
Intemperies (babes bila)
Erein, 2013
194 orrialde 16,50 € E-book 9,60 €
ISBN 9788497468275


Aurten argitaratu berri den Intemperies, Lourdes Oñederra idazlearen bigarren eleberria da. Liburuaren protagonista nagusiak, Luzia Mendiluzek berrogeita hamar urte ditu, donostiarra da, hizkuntzalaria eta asko atsegin zaio Taka zakur haundiarekin hondartzan  paseatzea. Irudi hori da liburuaren azalean ikusten duguna.
Amodio eta bizitza orohar gai nagusia duen eleberri honetan, Luziak bere bikotearekin harremana hautsi du eta Madrilen Victor Belainde neurologoa ezagutuko du. Nobelaren hirugarren protagonista Eva da, neska gazte afasikoa, Victor neurologoarekin tratamenduan dabilena. Luziak, Victor eta psikologoarekin batera Evaren terapia saioetan egoteko aukera izango du, hizkuntzaritzan egiten ari den ikerketa bat lantzeko.

Amodioa eta harremanaz gain, eleberriaren beste gai nagusi bat egunerokotasuna da, nekea, bake beharra… bizitzaren zailtasunak. Evari “miresgarria iruditzen zaio egunerokotasunarekin aurrera egiteko jende arruntaren gaitasuna. Duintasun apal hori. Dotoretasun hori.” 87. orld.

Liburua irakurri aurretik aurkezpen eguneko bideoa lagungarria izatea espero dut.

En la oscuridad, Ian Rankin

He de confesarlo, soy una friki de los “fiambres”. Quizá no sea políticamente correcto decirlo tan a las claras, pero, como se dice vulgarmente, es lo que hay.
Le había prometido a medio santoral que me iba a ocupar de otro tipo de literatura. Lo he intentado, e incluso me he dejado tentar por los libros de materias, pero ya se sabe que la cabra tira al monte, y acá estoy de nuevo husmeando por las calles con el acompañamiento del detective de turno.

Esta vez se trata de mi querido amigo John Rebus. Próximo a la jubilación, sigue sin poder controlar su querencia al alcohol (siempre en grandes dosis) y a decir siempre lo que piensa, lo que le mete en serios problemas, sobre todo con los “mandos de la cosa”.
Apenas tiene amigos y no se sabe muy bien qué pena arrastra, pero que lo hace por los innumerables pubs y “antros de perdición” de Edimburgo, y se emplea a fondo, doy fe.

En este nuevo caso la situación que se plantea es complicada: 3 asesinatos interrelacionados  -un político relevante, un indigente que estaba forrado y un cadáver momificado en el Parlamento de Edimburgo- son el punto de partida.

El es muy bueno en lo suyo pero en esta ocasión tiene poco margen de actuación porque esta bajo el mando de un meapilas estirado que, para más desgracia, está intentando ligarse a Siobhan Clarke (su super compañera, ¿amiga?, ¿algo mas que amiga?) que al fin y al cabo es un amor platónico, “tensión sexual no resulta” que se dice.

Vamos a darnos una vuelta por el nuevo Parlamento, los movimientos nacionalistas, los barrios más bajos de la ciudad y sus jefes (el gran capo Big Ger Cafferty, archienemigo de Rebus)… habremos de remontarnos en el tiempo buscando un nexo común que una estos tres asesinatos.

Pero John está cada día más mayor y no se qué nos deparará la investigación. Por de pronto torpedea lo más posible los avances de Linford hacia Siobhan, que no es poco.

Creo que no puedo contaros mucho más sin destripar la novela y, además, ando con prisa porque nos vamos al Oxford pub a tomarnos unas pintas y lo que caiga…

Nota. Para fieles de lo noir:  este libro forma parte de la Colección Serie Negra de RBA, un catálogo que recupera clásicos imprescindibles y ofrece también lo más nuevo de lo nuevo.
(Que conste que no me dan comisión)



 

 

La ridícula idea de no volver a verte, Rosa Montero

Si hay una mujer influyente en la historia, se trata de Marie Curie. Descubrió el polonio y el radio y midió la radiactividad. Ha sido la primera persona ganadora de dos premios Nobel y la primera mujer profesora en la Universidad de París.
Tras la repentina muerte de su marido Pierre en un brutal accidente escribió un diario, el texto va incluido al final del libro. Cuando Rosa Montero lo leyó, sintió que la historia de esa mujer fascinante que se enfrentó a su época le llenaba la cabeza de ideas y emociones. Su historia sirve de hilo conductor para que nos cuente la vida de esa increíble mujer, en una tiempos muy difíciles para el sexo femenino, y nos hable no sólo del enorme esfuerzo que supuso llevar a cabo sus investigaciones, sino también de su vida personal, del amor hacia su marido, del dolor que le supuso su pérdida, de los efectos que tuvo sobre ella la radiación, de cómo sobrevivió, de sus hijas, de su lucha en la Primera Guerra Mundial, de su muerte.
Al mismo tiempo entremezclando la historia de Marie Curie con la suya propia, Rosa Montero, reflexiona sobre la muerte, y nos habla de su dolor, de su pérdida, de su amor, de esa idea ridícula, que nadie asume, que puede llegar el día que no volvamos a ver a la persona amada. Pero también habla de la creación, de la construcción de una novela, del proceso de creación que al final tiene tanto que ver con la propia vida: “hallar sentido en el relato de una vida es un acto de creación”. De construir nuestra vida, nuestra verdad, asumir quiénes somos y construir “una narración convincente y redonda”.
Pero sobre todo es un mensaje de esperanza resumida en una felicitación que Marie Curie envió a su hija, poco antes de morir: “Os deseo un año de salud, de satisfacciones, de buen trabajo, un año durante el cual tengáis cada día el gusto de vivir, sin esperar que los días hayan tenido que pasar para encontrar su satisfacción y sin tener necesidad de poner esperanzas de felicidad en los días que hayan de venir. Cuanto más se envejece, más se siente que saber gozar del presente es un don precioso, comparable a un estado de gracia.” ¡Esto sí que es un buen deseo!

Adiós, Shanghai, Angel Wagenstein

Permitan que me retrotraiga al 2009, pero es que acabo de descubrir un libro que merece la pena. Y me pregunto qué he estado haciendo estos últimos cuatro años de mi vida y por qué dejé escapar esta joya de la que les voy a hablar a continuación.

Y bien, ¿qué tiene de especial Adiós, Shanghai? Pues que vamos a encontrar un tema no muy conocido: el de la diáspora judía a la ciudad que da nombre a la novela, huyendo desesperadamente de la persecución nazi. Aquél fue el único lugar del mundo que abrió sus puertas al pueblo elegido, tras haber sido rechazado por el resto de la civilización. Eso sí, digamos que no lo recibieron con los brazos abiertos y que casi mejor haberse quedado en casa. Pero gracias a ellos veremos, a lomos del clásico rickshaw tirado por culis, callejuelas atestadas, prostíbulos, fumaderos de opio, cabarets de medio pelo, guetos infames, fastuosas embajadas y a los estirados que las gestionaban. Conoceremos atractivas rubias y peligrosos espías, enamoradizos militares y sádicos miembros de la Kempeitai (versión nipona de la Gestapo). No me digan que no suena apetecible.

Además, tiene la virtud de contar varias historias paralelas sin que el libro se alargue a las mil páginas y sin pecar de excesivo simplismo. Lo cual, a día de hoy en que la burbuja del ladrillo aún predomina en la literatura, no es moco de pavo.

Navegando en el proceloso mar de Google he visto comparar esta novela con Casablanca. Y tal vez no anden desencaminados, porque el autor Angel Wagenstein, judío sefardita para más señas y guionista cinematográfico de éxito, da muestras de una visión muy de celuloide. Aunque más bien yo describiría esta obra como un híbrido entre El pianista de Polanski, La colmena de Cela y El misterioso señor Brown de Agatha Christie (¿alguien se acuerda de esta novela?). Todo salpimentado con enorme ironía. Una ironía, en palabras del autor, muy propia del pueblo judío.
Altamente recomendable.

Kristalezko begi bat, Miren Agur Meabe

Miren Agur Meabe
Kristalezko begi bat

Susa, 2013

159 orrialde, 17,50 €                                 ISBN 9788492468447

Egin berria den Literaktum jaialdian Miren Agur Meabe eta Uxue Alberdik Kristalezko begi bat liburuaren solasaldi eskaini zuten Udal Liburutegi zaharrean. Aretora hurbildu ziren irakurle eta entzuleek arreta handiarekin jarraitu zituzten Uxuek Miren Agurri egin zizkion galderen erantzunak. Bertaratutakoen artean batzuk liburua irakurria izango zuten, beste batzuk agian ez baina bi hizlarien artean oso ondo aletu zituzten Kristalezko begi bat liburuaren atal nagusiak. Egileak behin eta berriro azpimarratu zuen zein diren idazterakoan jarraitzen dituen hiru printzipioak: zehaztasuna, dotorezia eta gardentasuna, eta hiru horietatik ahalegin handiena eskatzen diona zehaztasuna izan omen da. Amaieran zenbaitek liburua dedikatzea eskatu zioten Meaberi.

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Caída y auge de Reginald Perrin, David Nobbs

Esta obra es un clásico de la comedia inglesa y en su tiempo fue inspiradora de una serie de televisión muy famosa en el Reino Unido. Destila humor inglés desde el principio, un humor fino y sutil, y en esta historia no exento de cierta crueldad.

El protagonista de esta novela, Reginald Perrin, lleva una vida normal, monótona y rutinaria. Tiene un buen trabajo, es un ejecutivo de Postres Lucisol, está felizmente casado con Elizabeth con la que tiene dos hijos y una suegra obesa a la que llama hipopótamo. Vive lejos de su trabajo y por ello tiene que coger el tren todos los días. Y además tiene una secretaria con la que mantiene una relación sentimental.

Aparentemente todo va bien, pero solo aparentemente, pues de pronto sufre una crisis nerviosa que le desbarata su forma de vida y empieza a hacer cosas que van en su contra, y también de su empresa, de su familia, de su suegra, de su secretaria y de sus colegas de trabajo ¿Qué habrá pasado?.

Al parecer, quiere romper los lazos con su vida anterior y decide desaparecer y realmente lo hace, simulando su propio suicidio. Cambia de aspecto, busca un trabajo de jardinero, pero poco a poco se da cuenta de que echa de menos a su mujer, hijos y suegra incluida.

Mientras tanto su mujer se compromete con un antiguo amigo con el que decide iniciar una nueva vida y piensan casarse cuanto antes. Pero, hay una vuelta de tuerca en esta historia y es que Reginald Perrin siente tanta añoranza por su gente que decide presentarse y por la primera que comienza este retorno es por su hija y después aparece en su propio funeral, donde su mujer le reconoce, pero no dice nada.

¿Cómo acabará esta historia un poco loca, entrañable y simpática? No voy a desvelar el final de la novela, pues espero que lean el libro y que les guste tanto como me gustó a mí.


Una reina en el estrado, Hilary Mantel

Enrique VIII de Inglaterra. Ana Bolena. Thomas Cromwell. Estos nombres ya de por sí son lo suficientemente evocadores como para seguir leyendo lo que nos echen (incluso esto mismo). Si a usted no se lo parece, si se ha quedado como una vaca mirando al tren, entonces huya como alma que lleva el diablo.

¿Sigue ahí? Bien, prosigamos. La historia ya nos la sabemos (cuando hay un Tudor de por medio, mejor tener un buen abogado cerca). Ahora bien, aunque los ingredientes sean de calidad es importante conocer al cocinero y saber cómo se maneja a los fogones. Por poner unos ejemplos: Victoria Holt, Jean Plaidy, Philipa Carr o como diablos quiera llamarla (que le dio al tema Tudor a base de bien) nos obsequiaría con un menú del día, bueno, bonito y barato. Arturo Pérez-Reverte, a quien, como sabemos, el tema histórico le hace la boca agua, se pasaría con el vinagre (pérfida Albión y todo el rollo). Y, ya más cerca de casa, Edorta Jiménez (a quien también motiva la Edad Moderna) nos ofrecería un buen plato de sardinas de Mundaka aux fines herbes. ¿Y qué decir de Hilary Mantel? Bueno, pues digamos que coge la materia prima y la trocea, despieza, mezcla y presenta de tal manera que parece que nos la comemos cruda, con sus sabores y aromas originales. Pero ojo que lo que nos cocina es un plato potente-potente, de fuerte digestión y de gloriosa siesta. Y con él vamos a hacer el desayuno, la comida, la merienda y la cena. Y encima nos va a dejar un regustillo que da pena hasta cepillarse los dientes.

Si somos más de ensaladita y yogur a lo mejor se nos indigesta un poco, pero le prometo que no olvidará a Thomas Cromwell en mucho tiempo. Además, ¿acaso no merece todo un Premio Man Booker 2012 un atracón? Y ya puestos, si le va la marcha, le informo de que tiene precuela, también con premio gordo. Haute cuisine, oiga.